Contra la trampa electoral: Voto en blanco.

Puede ser redundante seguir señalando la aguda crisis político administrativa que ha estado atravesando la ciudad de Cartagena de Indias, con 11 alcaldes entre electos y designados en los últimos siete años, lo cual no ha permitido, entre otros factores, que la capital de Bolívar avance hacia un desarrollo social, económico y ambiental, que ofrezca una mejor calidad de vida para todos los habitantes del territorio.

Ante esta situación de desesperanza muchos sectores de nuestra sociedad visualizan que en las elecciones a realizarse el próximo 27 de octubre, pueda encontrarse el camino para que la ciudad recupere el tiempo perdido y se pueda elegir un alcalde que encarne la verdadera voluntad de la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo, tal como se ha venido desarrollando el actual proceso electoral, observamos que estamos muy distantes que ese anhelo pueda materializarse y se logre elegir un alcalde que genere confianza y credibilidad, y pueda de manera transparente, orientar la administración en el cuatrienio 2020 – 2023.

Hacemos el anterior señalamiento tomando como referencia la última encuesta realizada por la firma Mediciones Estratégicas (ME), cuyos resultados en mediciones anteriores, han sido muy similares a encuestas contratadas por medios nacionales donde nos muestran a William García Tirado con el (36,27%); Voto en Blanco (23,93%); Yolanda Wong B (16,78%); Sergio Londoño Z (2,71%); William Dau (2,47%); Fernando Araujo P (2,14%); Adelina Covo (2,14%); Nabil Baladi G (1,73%); Claudia Fadul R (0,99%); los demás candidatos marcan menos del 1% en la intención de votos.

Si observamos los resultados anteriores, encontramos que los candidatos de carne y hueso más opcionados vienen desarrollando una campaña donde se perciben grandes inversiones de dinero para cautivar a los electores y hacerse elegir, lo cual contrasta visiblemente con los gastos que están reportando ante el Consejo Nacional Electoral (cuentas claras), ya que allí aparece reportado que el aspirante que encabeza las encuestas ha gastado en su campaña a septiembre 16, un total $ 143.814.035, mientras que la dama que está en tercer lugar, después del voto en blanco, ha reportado un total de gastos de campaña por la suma de $64.5 Millones.

Nos genera serias dudas que los gastos anteriores reportados sean los reales, a partir de lo que se alcanza a observar en despliegues publicitarios en las esquinas, en los barrios, en las caminatas y los vehículos de alta gama que, por lo visto, no consumen combustibles, eso sin hacer mención a los auxilios o financiación a candidatos a otras corporaciones como Concejo Distrital, Asamblea y las JAL.

Bajo este panorama, es fácil presumir que nos encontramos en un escenario donde está predominando el dinero sobre las ideas, y se está falseando la realidad de los gastos en los cuales se está incurriendo.

Si quisiéramos hacer un parangón, ahora que el ciclismo está en boga a raíz de las actuaciones de nuestros ciclistas en el reciente Tour de Francia y la vuelta a España, podríamos decir que hay unos candidatos a la alcaldía dopados, que están violando las normas de la competencia, sin que los comisarios, en este caso los organismos electorales y de control, investiguen y tomen las medidas pertinentes contra quienes se burlan de la normatividad, en cuanto a gastos de campañas y topes establecidos para las mismas.

Ante semejante farsa  y conducta incorrecta, donde se acude a la trampa para lograr el principal cargo dentro de la Administración Distrital, corresponde a los ciudadanos tomar acciones contundentes dentro del marco legal, para ello consideramos pertinente como manifestación ciudadana, así no se haya inscrito comité promotor,  considerar la decisión del voto en blanco para la Alcaldía el próximo 27 de octubre, aclarando que de acuerdo a nuestra normatividad esta opción constitucional tiene efectos políticos con incidencia en los procesos electorales y puede considerarse como una expresión para proteger la libertad del elector, de allí que si el voto en blanco obtiene una mayoría absoluta, es decir logra un número de votos mayor que la suma de lo que saquen todos los candidatos en contienda, obligaría a repetir las elecciones por una sola vez, sin que en la nueva convocatoria electoral puedan presentarse los candidatos que hayan aspirado. Por otra parte, si se logra una mayoría simple (mayor votación frente a cada uno de los candidatos inscritos), sería una forma de manifestar pacíficamente el desacuerdo en la forma de hacerse elegir y por ende en la segura forma de gobierno; restándole cierta legitimidad al alcalde que se posesione al haber logrado éste la segunda votación, teniendo que considerar a esas mayorías manifestadas en las urnas, si se quiere lograr un buen gobierno.

Así como usted no apoyaría y repudiaría a un ciclista que gane una competencia utilizando sustancias prohibidas (doping), venciendo a otros competidores que juegan limpios. ¿por qué no sentar un precedente a nivel local y nacional  demostrando que la ciudadanía cartagenera decididamente está dispuesta a cambiar el rumbo de la ciudad, castigando con el voto en blanco a aquellos candidatos que aspiran a ocupar el sillón en el Palacio de la Aduana basados en el  poder económico, para luego apropiarse y disponer a sus antojos del erario para llenar sus bolsillos y el de sus financiadores?.

Si criticamos y repudiamos las prácticas políticas clientelares, bajo la premisa de “que me da a cambio de lo que yo te ofrezco”, que se ha venido enquistando en el electorado cartagenero, nos induce a pensar que de seguir así, sin tomar acciones diferentes, no podemos esperar resultados distintos a lo que hemos estado padeciendo, lo cual ha conllevado a equivocaciones en las últimas elecciones de alcaldes y, como consecuencia, la ciudad haya perdido su jerarquía en nuestra región.

Jconrado5[email protected]

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