¿Cuentas claras o cuentas chimbas?

El próximo domingo 27 de octubre debemos definir los cartageneros la ruta que queremos tome la ciudad para lograr un desarrollo social, económico y ambiental sostenible; bajo la orientación del alcalde o alcaldesa que elijamos, así como a los miembros del concejo distrital y ediles.

Es la oportunidad para que la ciudadanía se exprese libre y voluntariamente, sin embargo vemos que ese propósito que sería normal en otras latitudes, en nuestra ciudad se ha convertido en una quimera; dada la indiferencia ciudadana, el acomodo de muchos actores estratégicos, que solo defienden sus intereses y al no tocárseles son extremadamente permisible de todo lo malo que ocurra a su alrededor, el clásico individualismo, amén de la manipulación de la voluntad popular por medio de dádivas de diferentes naturalezas, cuya máxima expresión se manifiesta en la compra directa del voto.

Muchas son las normas y disposiciones que se han venido implementando en aras de garantizar que los procesos electorales para cargos colegiados o unipersonales se realicen de manera transparente, con la participación espontánea y libre de los electores.

Sin embargo estas intenciones se han convertido en la práctica en un canto a la bandera, ya que horroriza la forma descarada como algunos candidatos a la alcaldía de Cartagena de Indias, sin ruborizarse están invirtiendo grandes sumas de dinero para hacerse elegir, lo cual de por sí, augura un mal gobierno, porque ya que instalados en el poder sus máximas preocupaciones se centrarán en recuperar y cumplirles a los financistas que hicieron posible el triunfo electoral o en llenar sus arcas personales, pasando a un segundo plano la atención oportuna de aquellos problemas que aquejan a la población, principalmente a los más pobres.

En el turbio panorama electoral que estamos viviendo en  la ciudad, llama poderosamente la atención como el candidato William García Tirado, quien marca el porcentaje más favorable en las encuestas, igualmente es el que mayor gasto ha tenido en la campaña, sin embargo generan serias dudas que inducen a pensar que se están falseando los gastos reportados oficialmente, señalamos lo anterior de acuerdo a lo publicado en el aplicativo “Cuentas Claras” del CNE, donde cualquier ciudadano puede cotejar si lo allí informado  guarda proporción con el despliegue de gastos que a diario se percibe en la campaña en mención.

Para que se tenga una idea clara y los lectores y electores saquen sus propias conclusiones señalamos la información reportada por García Tirado y publicada por CNE a fecha octubre 17, hora: 11:00 PM.

 Campaña William García Tirado:

    • Total gastos de la campaña $364.321.051
    • Gastos en propaganda electoral $236.914.715
    • Gastos en actos públicos $1.339.500
    • Gastos de administración $112.960.000
    • Gastos judiciales $8.000.000

Ante esta información oficial nos preguntamos ¿será creíble que, en actos públicos para solo tomar un Ítem, se haya gastado un poco más de un millón trescientos mil pesos? ¿Será que las caravanas de vehículos de alta gama en que se movilizan no consumen gasolina?

Ante las evidencias que se observan en las calles y barrios de la ciudad de la referida campaña, nos preguntamos ¿Genera confianza y credibilidad un posible alcalde cuyos gastos de campaña reportados resumiblemente están muy lejos de la realidad?

¿Será que ninguno de los candidatos al concejo distrital y ediles que apoyan a García Tirado habrá recibido algún apoyo económico o auxilio de marcha como lo denominan algunos?

Por otra parte, en la campaña de Yolanda Wong Baldiris, encontramos igualmente cifras que generan duda, de acuerdo a lo reportado al CNE, así:

Campaña Yolanda Wong Baldiris:

    • Total gasto de campaña $147.162.654
    • Gastos propaganda electoral $135.568.927
    • Gastos actos públicos $7.214.517
    • Gastos de oficinas $1.928.600
    • Gastos de administración $1.280.420
    • Gastos financieros $617.182

Viendo las cifras anteriores, no se requiere gran esfuerzo mental, para entender que el engaño y la mentira hacen parte de todo un entramado en las referidas campañas, donde la ilegalidad se ha convertido en práctica corriente que con el transcurrir del tiempo y de tanto replicarse, parecieran darle viso de legalidad, dado que los beneficiarios de estas mañas, fungen muy campantes, importándoles poco la imagen y buen nombre que deben exhibir ante el electorado.

Por una parte, es importante que los electores analicen, actúen y rechacen las prácticas malsanas utilizadas por algunos candidatos para hacerse elegir y por la otra, llamar la atención de las autoridades encargadas de garantizar la pureza del sufragio, para que investiguen y procedan a tomar las medidas pertinentes para evitar ser objeto de burla por quienes han hecho de las campañas electorales un festín con grandes sumas de dinero cuya procedencia son  poco claras y así aspiran a tomar las riendas de la ciudad.

La Fiscalía, Procuraduría y el Consejo Nacional Electoral tienen la palabra, principalmente esta última entidad, ya que de seguir teniendo como insumo información falseada como las arriba señalada deberá proceder a cambiar la denominación del aplicativo de “Cuentas Claras por cuentas Chimbas”.

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