Carta al señor alcalde de Sincelejo, Mario Fernández Alcocer.

Respetado señor alcalde.

Dios, el pueblo y la palabra tienen poder.

El 27 de octubre usted oficialmente, adquirió como primera autoridad municipal electa, la responsabilidad de este hoy inseguro municipio de Sincelejo. Le pedimos señor alcalde que se apersone de recuperar nuestra tranquilidad.

Recibe usted, señor alcalde el propio caos, con asesinatos, violaciones, robos continuos y ambiente de zozobra, que cada día es más difícil de soportar.

En Sincelejo, señor alcalde Mario Fernández, por robar unos pesos, han asesinado madres delante de sus hijos y nada de esa catástrofe pareció importar. Gracias a Dios y al pueblo señor alcalde Mario, el elegido ha sido usted. No tenemos tiempo para fiestas y felicitaciones, sino para trabajar.

¿Cómo es posible, que, en el tranquilo Sincelejo de otrora, hoy nos veamos unos a otros con tanta desconfianza y angustia?

Es su tarea alcalde, liberarnos de este karma, donde por cuenta de la inseguridad y la decidía, sabemos que salimos de nuestras casas, pero no si regresamos. Pare de manera inmediata, la transformación que venían haciendo de Sincelejo, y pretendían darle continuidad.

Estaban transformando nuestro apacible Sincelejo, en un invivible e inseguro Sincelejo. El robo, sangre, pesadumbres son la sombra lúgubre, que bregaron, para que la siguiéramos cargando.

Su compromiso alcalde Mario, con recuperar la tranquilidad, sentarnos felices en las terrazas, ir dichosos con nuestras familias a los parques, saludarnos, llegar llenos de optimismo a los trabajos, son elementos que dinamizan la economía y repercuten en el bienestar de todos.

Igual gracias alcalde Mario, por tener conciencia que es el alcalde de todos y no existen para usted, ganadores o perdedores, sino sincelejanos, por lo que luchar.

Queremos, que usted recupere señor alcalde nuestro derecho a morir de viejos y no producto de las balas de los atracadores o puñaladas de los mismos.

Que nuestras mujeres salgan con sus bolsos en paz y a los niños les vuelva la alegría que les arrebataron los que transformaron a Sincelejo de ser remanso de paz, hasta convertirlo en la triste pasada calle del cartucho bogotano, donde la muerte e incertidumbre reinaron.

No más esa transformación tan desgraciada alcalde Mario Fernández. A Dios damos gracias que con su programa de gobierno, nos regala nuevamente lo más preciado: LA VIDA, porque lo que nos dejaron, no es vida.

Queremos ver y disfrutar nuestra perla de la sabana. Porque nos diste la fuerza para impedir a punta de votos, que la malévola transformación no continuara, gracias Dios. Señor alcalde Mario Fernández Alcocer: manos a la obra.

Mire a ver: Lile Otero, junto con su hijito, autores de la campaña más hermosa al concejo de Sincelejo por la trasparencia, son una excelente opción para elegirlos. Marcando la L del partido liberal número 7.

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