¿La corrupción en Cartagena acabará con Dau?

Es decir, o bien la corrupción político administrativa acabará en el mandato de Dau Chamat o terminará consumiéndolo a él y a su gobierno.

Corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). El concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), se utiliza para nombrar al vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales.

La corrupción, por lo tanto, puede tratarse de una depravación moral o simbólica. Por ejemplo: “No debemos tolerar la corrupción de nuestras tradiciones por presiones extranjeras”, “Las declaraciones del ministro contribuyen a la corrupción del acuerdo de paz”.

La corrupción no es un mal exclusivo de Colombia y mucho menos de Cartagena, la preocupación pública por la corrupción en América Latina está en máximos. En una encuesta a más de 17.000 personas en 18 países de la región realizada por Transparencia Internacional, el 85 % dijo que la corrupción política era «un gran problema» en su país, el 53 % piensa que está empeorando y el 57 % dijo que no se está abordando bien. Ampliando el alcance de la pregunta para incluir a la policía, los poderes judiciales, las empresas y los directivos, los latinoamericanos ven la corrupción general al nivel de África.

Con los anteriores datos me surge un gran interrogante. ¿Cómo piensa acabar nuestro electo alcalde la corrupción a 31 de diciembre de 2023?

Sobre todo porque el tema no es pacífico ni sencillo y mucho menos fácil, salvo que tenga dotes de alquimista y saque del sombrero de merlín la pócima mágica que le permita acabarla en 4 años, un problema que nació con la humanidad, y lo que hace más comprometedor el hecho, es que no solo es una de las frases populistas y veintejulieras que se lanzan alegremente en campaña sino que además lo colocó en su escueto “programa de gobierno” además de repetirlo en todas las entrevistas con una frecuencia muy curiosa. “para el 31 de diciembre de 2023 Cartagena estará libre de corrupción”

No es objeto de este articulo criticar sin sentido a nuestro nuevo alcalde, pero, si de hacerle un llamado a que tome el cargo que le hemos encomendado con la seriedad y la dignidad que este merece, nuestros problemas si bien tienen un origen al parecer común, no solo son por la corrupción.

Sin lugar a dudas es el factor principal, pero, también los hay de otras fuentes, por tanto no es de buen recibo monotematizar todo alrededor de la corrupción, al momento de salir victorioso el pasado 27 de octubre de 2019 no solo vinieron los gozosos sino también los dolorosos, ahora debe enfrentar al monstruo de mil cabezas, en el cual hay adeptos y contradictores, dentro de los que se encuentran los financistas de las campañas que derrotó, quienes estarán atentos a cualquier paso en falso para azuzarle el pueblo en su contra, menos mal que en esa parte tiene un buen crédito el cual debe saber administrar para no mal gastarlo.

Luego tiene a un cuerpo colegiado coadministrador de la ciudad con el cual en campaña no se la llevo de la mejor forma, sin lugar a dudas serán estos tartufos un palo en la rueda para el alcalde, en razón a que de nuevo implementaran su antiquísima formula de solicitar mermelada para aprobar los proyectos de la ciudad, dependiendo de su accionar frente a esa caterva podremos discernir si su discurso anticorrupción no fue un caballito de batalla desgastado y utópico.

Otro paso muy delicado es administrar sin personal de confianza, está por verse, ese invento de la administración privada, implementar un banco de hojas de vida para escoger a su gabinete, eso de escoger por créditos académicos y logros alcanzados o meritocracia es una apuesta interesante la que deberemos observar con muchísimo cuidado, podría ser un tiro en el pie para Dau, con la meritocracia se mide cuantitativamente las capacidades de una persona que lo más probable es que rinda para el cargo, pero, eso no mide la parte ética ni moral de alguien por tanto la parte cualitativa queda a expensas de la suerte.

El termómetro para medir la real capacidad de una persona que muchos le han endilgado una profunda falta de experiencia respecto de temas administrativos, será el tema de la contratación, en enero de este año Dau denunció con muchísima vehemencia la contratación realizada por el gobernador de Bolívar Dumek Turbay Paz, vamos a ver como ira implementar eso de la inteligencia artificial para la contratación en el distrito de Cartagena estaremos atentos a ver como acaba con la feria de contratos amañados en esta ciudad.

Otra dura batalla librará el actual alcalde electo con la elección de personero, contralor, alcaldes locales, todos sus antecesores daban “guiños” al momento de la escogencia, el ultimo un poco más didáctico repartió libros para que de forma “transparente” el concejo escogiera a la Contralora, hecho que coadyuvó a que lo sacaran de su cargo, me gustara ver como resuelve este galimatías Dau.

Teniendo lo antes planteado respecto de la corrupción, en relación a que no es un tema muy dócil para tratar y menos para acabar, sobre todo que caminará sobre la cornisa en los escenarios tambien ya enunciados, cabe una reflexión o mejor una gran incógnita que es escrita en doble sentido que es con la que título este articulo.

¿La corrupción en Cartagena Acabará con Dau? Es decir, o bien la corrupción político administrativa acabará en el mandato de Dau Chamat o terminará consumiéndolo a él y a su gobierno.

Amanecerá y veremos dijo Leandro Díaz, lo que sí quiero de todo corazón es que logre alcanzar todo lo prometido en campaña, porque si a nuestro alcalde le va bien a los cartageneros nos ira bien.

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