Se hacen llamar líderes pero son unos paracaidistas.

Se hacen llamar «lideres» en época de elecciones, cuando en realidad son unos pseudolideres, se venden al mejor postor, sus únicos ideales son la plata. En fin, son unas prostitutas de la política. (Con el respeto por las prostitutas, estas últimas tienen más dignidad).

Los hay de todos los calibres y estratos. Desde el más educado hasta el menos letrado. El paracaidista no tiene escrúpulos, menos dignidad. Su único fin, es lucrarse de las administraciones ajenas. No hacen parte del proceso, pero quieren estar en el resultado. Su fin, es esté último.

A el paracaidista no le importa la ciudad, solo saciar su ego a punta de contratos y Ops. Eso lo hace feliz. En suma, el Alcalde electo William Dau Chamat debe estar alerta a estos parásitos que han desangrado el erario en descrédito de personas idóneas y capaces.

Esta columna, no tiene propósito diferente alguno, a que el “Tractor” Dau como le llaman sus colaboradores, se rodee de los mejores y no de los oportunistas. ¡Los Malandrines no pueden tener cabida en el gobierno de la esperanza!

Ojo: Si la sal se corrompe, todo está perdido.

 

 

 

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