¿Qué pasará cuando el tractor Dau ruede por nuestras calles reventadas?

Principales retos y dificultades de Dau como alcalde.

Comenzaré por el principio, esta vez quiero comenzar por el principio, la primera vez que escuché hablar de William Dau, fue charlando con una mujer que tiene regularmente una OPS eterna, a principios de 2018 ella me dijo: «Ese man está loco», y yo justa y precisamente porque me lo dijo una persona en esa condición clientelista, empecé a pararle bolas al viejo. Hoy a sabiendas del resultado, toda la historia es sinceramente épica, tengo plena seguridad de que tiene los rasgos de un guión hollywoodense, y dándole vueltas en la cabeza, creo que sólo bajo los signos inusuales de esta elección Cartagena podía arrancarle de las manos el control de la alcaldía a las consabidas casas políticas, a los contratistas habituales, a la clase política corrupta, y a su clientelismo habitual, en mi texto titulado: «¡No joda por fin!» que es de tono eufórico y esperanzador, pues fue escrito bajo el influjo de los hechos del domingo, y creo era absolutamente necesario que fuese así.

Ya la gente hoy puede ver con claridad, les guste o no William Dau, que es un hecho histórico que sólo la tozudez y el ardimiento harían que alguien no lo reconozca, reconocer que nunca antes alguien había llegado haciendo política de modo francamente distinto, y que diese como resultado -al menos teórico- el acceder a los predios de la Aduana sin compromisos establecidos, debiéndose básicamente al mandato del pueblo.

Para mí ese sólo hecho es suficiente para agradecer a el Sr. Dau y a su movimiento, pero también como muchos cartageneros lo desean, me gustaría que esto llégase más lejos, y eso sólo podría ser posible si se da en los 4 años una buena administración con resultados concretos en varios ámbitos.

Pero independientemente de lo que suceda, nadie podrá olvidar algo que me parece una gesta de lo que se creía un imposible, y tampoco se deben soslayar en 2 cosas ya tangibles en la ciudad desde al anuncio de lo «inverosimil»: 1. La generación en el acto de una sensación de confianza y esperanza en una buena parte de la población de la ciudad, traducida en las ganas de hacer algo, de aportar, de empoderarse, incluso desde una lógica del mero voluntario desinteresado, y 2. El mensaje de que si se puede derrotar al clientelismo, la corrupción y la politiquería si la ciudad se despierta.

Que un político -que no es político, al menos no en la definición profesional de ese oficio- genere esto, ya me parece supremamente relevante dentro de una ciudad de estas características (Cartagena es una ciudad mezquina, reconózcamoslo). Pa’ remate cómo obviar que lo sucedido aquí no es aislado y que se corresponde perfectamente con gritos, expresiones y consecuencias nacionales y continentales, con todo lo ocurrido en las elecciones se imaginan la vergüenza de que hubiese ganado García Tirado, ¿Un periodista no tiene la capacidad de ver esto?

Aún así, ahora toca pasar a la parte difícil, hacer un análisis de los principales retos y dificultades que enfrentará Dau como alcalde, ya hay algunos «malditos» periodistas o ciudadanos opinadores señalando que fue una mala decisión: un «salto al vacío» le llamaron algunos, «un tiro en el pie» otros, una que otra persona haciendo largos listados de tooodos los problemas de la ciudad y declarando como excelsa conclusión que Dau no podrá con ellos en 4 años -cosa sencillamente lógica: ni Dau, ni nadie podría con la inmensa acumulación de atraso y deuda social de décadas que tiene la heroica- (El ciudadano sensato debe ver el triunfo de Dau como una oportunidad, un posible inicio), lo curioso es que todos estos y estas «analistas» -que se dicen serios, imparciales e independientes- olvidan al parecer el contexto de esta elección, es decir, cuáles eran los otros candidatos con posibilidades, y qué representaban, el uno o la otra, ¡los dos!, pues resulta sencillo descalificar a Dau desde sus debilidades, ¡que las tiene! -y precisamente en este texto hablaremos de ellas-, Pero se debe ser demasiado mezquino para no reconocerle a una persona la derrota de casas políticas y maquinarias tan aceitadas y enquistadas como las que por más de 10, 20 años llevan controlando los destinos de la ciudad, y se debe ser demasiado «vendido» o «descriteriado» para señalar que se prefería lo que representaba García Tirado, frente a lo que es y podría ser Dau, o ser más duro con campañas alternativas y pequeñas que con la monstruosidad en dinero y estructura logística que sostenían algunas de las otras, de sumo conocido su «modus operandis».

El final del párrafo anterior, nos abre la primera gran dificultad y reto que puede llegar a presentar la administración Dau, y es que posiblemente enfrente una «mala prensa», no creo que al nivel de Petro en Bogotá, pero si habrá por distintas razones -en especial el hecho de ser periodistas comprados- empeñados en la tarea fácil de buscar cualquier errorcito para caerle, y engo clarísimo que Dau cometerá algunos errores, primero porque es humano, segundo porque su campaña fue tan transparente que sus flaquezas también quedaron expuestas (reconocidas por el mismo, que podría estar pecando en este momento por un exceso de sinceridad), y que me parece no es un comunicador tan hábil, tan fino William Dau, entonces va a necesitar un buen equipo de personas que hagan más entendible algo que en principio no lo va a ser, para la mayoría de la población, y es el cambio de estilo, también tengo claro, que por la misma manera como se dieron las cosas (Tipo exilado en Nueva York, con vida desarrollada allá, que por amenazas de muerte se va, y que 15 años después, casi de película, comienza a retomar la maniobra de un acto reinvindicativo con su ciudad y consigo mismo, y desde allá comienza una serie de denuncias que tienen efectos tanto jurídicos como políticos, o al menos calan en la percepción de ciudadanos libres y críticos), por supuesto, que una administración derivada de allí, tendrá algunos baches, puntos débiles, y oigase bien: ¡improvisaciones!, peeeero por dios, antes no tuvimos alcaldías plagadas de improvisaciones, tardanzas, y encima atadas a intereses y con declarada mala intención, que nos sumiero en la mismísima mierda, ¡entonces, que tan malo será que esta tenga algunas!, ¡Pues no importa!. Sin embargo, habrá unos puntos esenciales en que, si no podrá fallar Dau, pues son la esencia de lo que transmitió podía ser, y constituyen la idea por la cual la gente votó por él, y por la que incluso están alegres hoy, quienes no votaron por él, y tenían o tienen dudas aún -cosa natural frente al cambio, lo desconocido, lo que parece improvisado-.

No podrá fallar en frenar en cualquier resquicio de su administración la presencia de consabidos o nuevos malandrines, tal como él lo ha dicho «Yo no tengo nada que hablar con los García Romero», ese es un punto sensible, y por el que se le medirá severamente, Creo yo no podrá meter a tanta gente en la cárcel con que los frene durante 4 años está bien, y que logre pues aportar material para que otros entes continuen las investigaciones pertinentes, y el dedicarse a concretar el proyecto de la alcaldía (Ojalá logre entender esa transición, y no se quede en un papel de eterno juez inquisitorial).

La conformación de su gabinete, de casi cada miembro de su equipo, será una señal clara de si va en buen camino, habla en serio, si se le lograron colar en el núcleo de su administraciones personas de corte clientelista y de vieja mentalidad, si casi que cada miembro no tiene el ship de su discurso, y no son del perfil de gente que le pone el alma, a mi juicio tendrá grandes problemas, pues sus secretarios y funcionarios de alto, medio y hasta de bajo rango serán el primer muro de contención de su discurso frente a todos los embates que podría recibir, y de hecho, las arremetidas ya comenzaron, las acusaciones de «loco psiquiátrico» sin pruebas, o los reclamos tipo patada de ahogado, o las acciones mezquinas de periodistas, son apenas los primeros botoncillos de una primavera de criticones y entorpecedores que le esperan.

También en sus primeros seis meses deberá concretarse alguna acción simbólica, relacionada con asuntos como el desmonte de los peajes, o la desaparición definitiva del edificio Acuarela, entre otros gestos de ese tipo.

El acto de rodearse bien, de estar respaldado, pues lo suponemos hasta ahora una persona limpia y transparente -sin dobles intenciones-, será en buena medida el temple del futuro de su mandato, un equipo que además de acompañarlo, asesorarlo, concretar las abstracciones de su plan de gobierno en asuntos de salud, educación, vías, infraestructura, servicios, cultura, acciones simbólicas, comunicaciones, deberá trabajar con pasión y no robar «ni un sólo peso», al estilo de la cantilena de Uribe. Como vemos nada de lo dicho hasta ahora es fácil de lograr. Particularmente, yo solamente lapidaría criticamente a Dau -sin piedad-, si se tuerce de la esencia básica que él ha dicho y querido representar, del resto puede cometer errores.

Su mayor escollo estará en el recién elegido concejo que, si bien presentará 10, 11 nombres nuevos, esto no pasa de ser un cambio nominal, pues en términos generales es y sigue siendo una Corporación con las costumbres ancestrales que chocan con el discurso e intenciones de Dau. Dentro de esos nuevos integrantes sólo se vislumbra con claridad, Javier Julio Bejarano como afín a la nueva política burgomaestre, por tanto, tendriamos un concejo ampliamente opuesto a Dau, y que se mueve por el estómago. Y en tal medida, Javier Julio, partiendo de la base de que conservé su merecida curul, es probable quede aislado, y pase a ser una voz critica, unos ojos que ven, un denunciante de las lógicas, pero no tan determinante a la hora de los votos, quizás a la manera de David Múnera en antaño, o el eterno papel de Jorge Robledo en el Congreso de la República. De hecho, cuando supe lo de el posible ataque a la curul de Julio Bejarano, hasta llegué a especular en mi mente, si no era una pieza más funcional y valiosa en la administración de Dau. En esa misma medida, no sé sabe aún qué tanto apoyo recibirá de empresarios, élites, iglesias, academia, medios más formales, sectores sociales, barriadas populares, es decir, qué tan cohesivo resultará su estilo «Tractor», el cual funcionó para la campaña, pero debe morigerarse posterior a la elección.

Las casas y la clientela, la gente de OPS, y los depravadores del erario durante los 4 años no estarán enjugando sus lágrimas plañideras, sino que estarán a la saga de enlodar como sea esta administración, ya sea haciéndola ver «Torpe y alocada», o mejor aún «más de lo mismo».

De todos modos, sigo pensando que sólo un hombre-o una mujer, o un LGTBI- con un delirio quijotesco, unas ganas de reivindicación y la apuesta de su dinero personal habría logrado la hazaña personal de Dau, de arrebatarle la alcaldía a las personas habituales, acción que por si sola, sin contar lo demás, es de un mérito enooooorme.

Si, y por qué no, también dejemos espacio a las dudas y cuestionamientos, una de las grandes preguntas entorno a la campaña y el movimiento de William Dau, cuyo slogan máximo fue el grito desde los intestinos: «Salvemos a Cartagena», que creo le da el tono, la explicación y la esencia a toooda la campaña, este debe su éxito principal, a la campaña de denuncias e información muy contundente sobre figuras políticas vigentes en el entorno de la ciudad y el departamento, las preguntas que surgen, es quién proporcionó a Dau toda esta información, que no cualquier ciudadano posee, qué desea esta persona -o personas-, entregaron esta información como acto de justicia, por qué no asumieron la denuncia ellos mismos, no quieren nada de la campaña, es decir, entregaron estos datos sin compromiso alguno, podrían estar detrás de esto personas de la talla de ¿Andrés Betancurt?, ¿Juan Carlos Gossaín?, o cualquier otro personaje de este estilo, más del tipo de mentalidad clientelista que del que representa Dau. ¿Jugarán algún papel en la administración?. Son preguntas válidas, quizás algunas personas se las hagan, tal vez en ellas esté la raíz de la desconfianza de algunos. Por mi parte, más allá de dudas razonables, de reconocerle errores y flaquezas humanas, en eso que se suele llamar «análisis del discurso», veo muchos elementos léxicos, proxémicos, de coherencia que me hacen tener una fe muy alta en la honestidad, transparencia y buena intención de Dau, si, pues por allí no siempre alcanza esto para hacer una buena alcaldía, pero si me ayuda a no mirarlo con desconfianza, al punto de que desde mis redes, y la función que he autoasumido desde que hacía «Ktedra Cartagena» ayudaré a la difusión de sus ideas.

En el mismo sentido de sus flaquezas humanas, lo he visto enfurecerse, perder la calma, despotricar e indignarse un poco, esto puede jugar en su contra un poco, y por ello es que señalo que a veces no es tan buen comunicador, y que podría dar papaya por allí, peeeero también le he visto disculparse, y eso me parece muy valioso.

Para cerrar a manera de ñapa hablaré un poco de Armando Córdoba Julio, persona a quien conozco desde joven, tengo buenas referencias humanas de él, y me alegra mucho que le haya sucedido esto, es decir, esto de haber acordado con Dau, lo cual veo con honestidad como algo mucho más beneficioso para Córdoba que para Dau, en el sentido de que Armando, estaba muerto y sin posibilidades en esta contienda electoral, y pues era absurdo que decidiera irse a la campaña de García Tirado, por tanto, jugó muy bien sus cartas, hacia donde soplaba un viento favorable, lo que quiero decir es que no veo la llegada de Córdoba como el factor decisivo que arrastrase muchos votos y que inclinara la balanza a Dau, o le sumara muchos votos, quizás si, fue un buen gesto, o una buena lectura que dio en la retina de algunos esa alianza de última hora, y seguro, ahorita en la administración, este podría aportarle un color más popular, una cercanía con esto que Dau resiente por estar tanto tiempo fuera, y no ser precisamente oriundo de barriadas.

Así que me parece excelente para los dos, y les deseo de todo corazón, por ellos y principalmente por la ciudad, porque merecemos una mejor calidad de vida, un horizonte más esperanzador, una reducción -así sea mínima de las desigualdades históricas-, y aportaré, desde cualquier posición, así sea como mero ciudadano, a esta administración mientras no pierda su esencia básica declarada, Acción bastante inusual en mí, pues nunca en mi vida había declarado mis ganas de ayudar a una administración de ninguna naturaleza, pero pues ya se saben cómo eran las administraciones, ya se requetesabe como han sido nuestras instituciones hasta ahora.

Pero el mayor logro que se puede obtener en el inesperado suceso de arrebatamiento de la Alcaldía a las mafias politiqueras, es el posible despertar del pueblo cartagenero, que debe entender en esta coyuntura que la política, no es sólo de época electoral que es un ejercicio constante, diario y permanente, en el que implica un acompañamiento a Dau y su equipo para respaldarlo de ataques, pero no como horda fanática, sino con acciones centradas, también para cuando toque exigirle cosas, y si en un momento dado toca ser crítico con su forma de administrar, por ejemplo, es posible sus ideas en el sector educativo con el plan maestro no sean para nada bien recibidas por ese sector y su sindicato. Pareciera ser Dau una persona receptiva a la escucha, le toca demostrar que puede sentarse a dialogar, pero siguiendo con esta idea final, lo que puede construirse en el periodo Dau, es algo que no existe en Cartagena, ¡una ciudadanía! y la cohesión y concreción de futuros proyectos colectivos, no dependientes de una persona, una consciencia política.

Y para mí que me gustan es las historias, este giro inesperado para la ciudad, está suculento e interesante, repito lo mismo que dije en mi texto eufórico, después de derrotar a la corrupción tradicional ¡que venga lo que sea!, ¡pues es mejor un tiro en el pie, que en la cabeza o en el pecho, es preferible un «salto al vacío» -que este no lo es- que chapalear per seculam seculorum en la mierda!.

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