Duque, solo en su laberinto.

Hace falta contundencia del gobierno Duque, ante los hechos que ocurren en el país. Es inverosímil que Gustavo Petro, que no es nada inteligente, esté canalizando maquiavélicamente la difícil situación económica por la que pasa Colombia y nos introduce en una histeria colectiva.

Petro es un ser malévolo y manipulador, lo que dista mucho de ser inteligente. Lo que sucede es que ha encontrado un gobierno naranja, que no es de un color definido y eso le ha favorecido a su diabólico plan desestabilizador.

Hay que tomar decisiones y la primera, repito es cambiar al ministro de defensa y dejar de pensar en tonterías, de si se hizo o no el oso; antes, salvar la patria. No hay lugar a ensayos.

En las propias narices de la casa de Nariño, se está cocinando una matazón por el poder. La tranquilidad y calma temperamental presidencial, no puede llegar al límite de la subestimación de los hechos.

¿Acaso no ven? Hasta la señora que me acompaña en servicios generales, me dice: «docto, así comenzó Venezuela». Ella vivió en Venezuela. No es exagerado.

Parte de todo esto que pasa, se debe al éxodo venezolano. Han desbordado nuestra capacidad de atención. Nos quitan los trabajos con una mano de obra a costo ínfimo. No podemos más con eso. Muy agradecidos con lo bien que se portaron con los colombianos que fueron a trabajar allá, pero nuestra situación económica es muy distinta. No nadamos en petróleo.

Los venezolanos se metieron en su problema, que lo resuelvan ellos; porque nosotros no es que no queramos ayudarlos, es que no podemos. Por tanto el gobierno colombiano, debe cerrar el recibimiento de un sólo venezolano más, e instar a los que están en Colombia a que se vayan, porque han producido un desequilibrio social inesperado.

La sabiduría popular, dice que al muerto se acompaña hasta el cementerio. Colombia tiene con sus problemas, como para echarse uno más. Presidente Duque, hay decisiones que tomar y no es precisamente dejárselas montar de un mequetrefe como Petro.

Bloquéenle twitter, que los medios de comunicación no le hagan eco y los que le hagan, verifíquenlos que no sea apología al  delito y si lo es que se aplique la ley. Es mejor tomar medidas democráticas de apariencia dictatorial, que arrepentirse tarde de entregar  la patria.

No podemos dejar de lado la influencia del narcotráfico. Los carteles mejicanos están aquí metidos. Solo les interesa, quien les proteja su negocio, sin importarle si es el Petro o Diosdado Cabello; tipejos que al fin de cuentas son lo mismo. A esos carteles hay que combatirlos. Fumiguen.

Usted presidente Duque, «siga» de la mano con la manada de gente de Juan Manuel Santos que tiene en su gobierno. Haga circular el dinero en el bolsillo del colombiano de a pie.

Desmonten el cuatro por mil. Este asfixia a la clase media; busquen otra fuente de financiación a los programas que hoy sustenta eso.

Aquí en Colombia los ricos tienen lo suyo, los que están en el poder siempre se benefician de él, los pobres en buena hora tienen familias en acción entre otros, y la clase media solo lleva palo.

Todo esto se presta para que un oportunista, con las manos sucias de sangre, como Petro, encuentre caldo de cultivo para reproducirse. Agréguele falta de firmeza estatal. Presidente Duque, aterrice. De usted depende si reímos o lloramos. «Docto, así comenzó Venezuela» dice con experiencia Inés.

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