«Asesinen a las Farc»

Va el primer dado de baja de este año de los «excombatientes» de las Farc. Inauguraron enero con la muerte de Benjamín Banguera Rosales. Para nadie es un secreto que los iban a matar después de haber firmado el tal acuerdo de paz.

Son incontables las familias destrozadas por los criminales de las Farc en su estela de guerra que aún no acaba. Esos huérfanos, viudas y arruinados por los terroristas Farianos, o guerrilla en general, no todos son tolerantes ni tienen la misma formación pacifica que posee el suscrito, víctima de la violencia guerrillera entre otras.

La gente quiere venganza y la están haciendo, porque destruyeron sus vidas. No es fácil para un padre de familia ver en un centro comercial al asesino de su hijo y causante de su ruina, tomando tranquilamente una malteada de frutos rojos, cual ciudadano de bien.

Lo que les espera a las Farc es plomo, proveniente de una sociedad humillada, cruelmente secuestrada y asesinada por el despiadado “Cartel Fariano”.

Las bajas de las Farc no las causan solo los agredidos ciudadanos víctimas de ellos, sino de sus narcosocios en lucha por la territorialidad y adueñarse de las conocidas rutas de tráfico de drogas y hasta ajuste de cuentas de vieja data.

Van a seguir cayendo, por lo que los autores de los ajusticiamientos de las Farc o ex Farc como se hacen llamar ahora, consideran un justo desahogo a su tragedia. Les tocó el turno a ellos.

El Estado está en la obligación de proteger a los desmovilizados de las Farc y no debería haber justicia por cuenta propia. En particular rechazo esta práctica, pero eso no aparta la realidad que van a seguir sucediendo esas bajas, y no soy yo quien va a derramar una lagrima por ellos; dejando claro que rechazo la práctica del talión.

Al país le sirve y necesita la paz. Es cierto, lo apoyo y comparto. Rodeamos al presidente Duque en ese propósito, sin embargo, las Farc mismas son conscientes de sus riesgos y las heridas causadas en su recorrido violento por más de medio siglo.

Siendo realistas, eso no se borra de las mentes de los afectados, viéndolos en una foto, con carita de arrepentidos, vestiditos de blanco, como si fueran para un bautizo o primera comunión. No señores. Hay un país con la herida sangrante.

La verdad es verdad, y lo que es verdad no lo tapa un dedo, como ese dedo no tapa el sol. Que nos guste o no es otra historia. Seguramente algunas voces continuarán diciendo «Asesinen a las Farc» y no falta el que aplauda. De mi parte solo digo, paren, busquemos la verdadera paz.

Mire a ver: Al parecer, secreto a voces que la secretaría de educación departamental de Sucre, desde el exgobernador Edgar Martínez Romero está en manos de componendas politiqueras de los Macea, Rafael Macea y su esposa la diputada Karime Cotes.

Me estoy enterando de como se están haciendo destituciones injustificadas y amañadas, con olor a atropello desde ese despacho y quien sabe que más.  Sería pertinente la intervención de la Procuraduría General de la Nación y del gobierno de Iván Duque, entre otras entidades, establecer la verdad. Ojalá intervengan hasta organismos internacionales, periodistas como Salud Hernández, y otros se interesen en el tema porque con la educación no se juega. Se respeta.

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